viernes, 10 de octubre de 2025

MILAGROS EUCARÍSTICOS

 

Algunas personas dicen “creer” en la presencia real de Cristo en la eucaristía por ser algo que se enseña en las catequesis. Otros afirman creer en ello por ser un hecho científicamente comprobado tal como lo afirma el señor R. Castañón en sus vídeos. Otros creen por haber vivido una experiencia supra sensorial, o mística, al comulgar o ante el Santísimo.

Comencemos analizando los términos.

El primero de ellos: creer, creencia.

Creer algo implica tener unas disposiciones a actuar de determinada manera. Es un referente de identidad, nuestras creencias determinan nuestro yo. Concretamente, por ejemplo, el creer en la eucaristía nos dispone en primer lugar a comulgar y, en segundo lugar, a manifestarle respeto con gestos como el arrodillarse durante la elevación o echarse la bendición al pasar frente al sagrario. La adoración al Santísimo o la participación en la procesión del Corpus Cristi pueden considerarse como manifestaciones públicas de nuestra fe y amor a la eucaristía.

Si alguien dice creer, pero no acude a la eucaristía, podemos concluir que en realidad no cree.

Ahora, ¿cuáles son las razones para profesar esta o alguna otra creencia? Hay un buen número de posibles razones:

·         Es lo que creen las personas que son importantes para mí.

·         Está científicamente demostrado.

·         Es lo que constato con mis sentidos. (Tomás necesitó meter el dedo en las llagas y creyó, pero Jesús dijo bienaventurados los que creen sin haber visto.)

·         Se puede deducir de algo en lo que también creo.

·         Es lo que me conviene creer.

·         He tenido una experiencia mística donde la verdad de la presencia de Cristo se me ha revelado.

En todo caso, siempre que afirmo creer en algo es evidente que no lo doy por obvio. Porque, por ejemplo, no necesito decir que “creo” que estoy aquí, eso es algo evidente por sí mismo. De las cosas obvias que doy por sentadas sin pensar, como que mañana saldrá el sol, no digo que “creo” en ellas. El afirmar explícitamente que creo en x cosa, supone de hecho que x no es algo evidente.

Pero yendo un poco más al fondo de las cosas, de casi todo lo que doy por obvio, en realidad puedo dudar si lo llevo a un examen exhaustivo. Pongo algunos ejemplos:

·         Doy por hecho que soy la mujer de 75 años que vivo, mandando, disponiendo y gobernando en mi casa, pero, puede ser que solo sea una alien o un robot que vino a reemplazarme y está programada para “creer” eso.

·         Me parece que soy quien soy en la realidad, pero solo soy el personaje del sueño de alguien…

·         Digo que esta mesa es algo sólido porque me tropecé con ella y me lastimé un pie, pero en clase de física me aclararon que la materia sólida es en un 90% o más ¡solo vacío!

En todo caso, como es imposible vivir dudando de todo, termino tomando la decisión de creer en aquello que me conviene. Por ejemplo, no puedo vivir en la incertidumbre de si habrá un mañana, pero termino creyendo que lo habrá y dándolo por obvio, aunque no lo sea.

En todo caso, la realidad impone límites a aquello en que es posible o conveniente creer. Y con esta frase, estoy dando por sentado que existe una realidad.

Volviendo a nuestro tema, hay varias cuestiones:

La primera, si creemos, y por qué razón creemos en la presencia real de Cristo en el pan consagrado.  

La segunda, si creemos, en los, así llamados, milagros eucarísticos, es decir, que hay hostias que se convirtieron en pedazos de carne o vino consagrado que se convirtió en sangre, que un burro o unos bueyes se arrodillaron ante una hostia, que hay hostias que levitan, etc. Y, por qué razones.

Y, por último, qué se entiende con la afirmación de que está demostrado científicamente que hay tejido cardiaco en una hostia o de que hay sangre tipo AB en vino consagrado, o cosas así.

Vamos por partes.

A la primera pregunta yo respondería que creo en la real presencia de Cristo en la eucaristía porque, como católica, se que esta creencia o dogma de fe, forma parte de la revelación consagrada en las sagradas escrituras. Ellas contienen el testimonio de los apóstoles que creyeron porque vieron y experimentaron algo fuera de toda duda, de modo que lo que vivieron los transformó. La verdad que anunciaron se ha propagado de generación en generación y ha sido custodiada por la Iglesia.

¿Es la iglesia una institución digna de fe? Pienso que, a pesar de tantos fallos de sus miembros, la iglesia es una institución que se ha mantenido por mas de 20 siglos durante los cuales su influencia en la cultura, en el progreso espiritual y ético, en el arte, la filosofía y aún en la ciencia, es inconmensurable. Sin la iglesia la historia y la actualidad de occidente serían totalmente irreconocibles. En mi caso, pertenecer a la Iglesia forma parte de lo que soy, la iglesia es, en algún sentido, mi madre.

Ahora, en cada celebración eucarística la iglesia actualiza el sacrificio pascual de Jesús al cual nos unimos y es la razón de nuestra esperanza en la vida eterna, lo que nos permite dar sentido a nuestro andar por el mundo, como dijo Pedro solo tú tienes palabras de vida eterna. Es decir, creo porque necesito creer, porque he recibido el bautismo y con él la luz de Cristo que me ha dado la Iglesia y porque a lo largo de mi vida esa creencia se ha hecho parte de mi identidad.

Cuando alguien dice que cree en la presencia real de Cristo en la eucaristía porque es algo que ha sido demostrado científicamente, lo que, para mí, está claro es, primero, que no sabe como funciona la ciencia y qué puede significar realmente que algo esté demostrado científicamente y, segundo, que, para él o ella, vale más la autoridad de la ciencia, que la autoridad de la iglesia a la hora de afirmar la verdad de una proposición como: El pan y el vino se convierten en el cuerpo y sangre de Jesús.

La ciencia es una institución humana cuyo objetivo es la producción de conocimiento, ¿qué tipo de conocimiento? En primer lugar, datos, que son el resultado de experimentos o pruebas empíricas que deben ser reproducibles y verificables. En segundo lugar, leyes, que son un ordenamiento de esos datos en forma de ecuaciones matemáticas o proposiciones falsables, y en tercer lugar, teorías, que son construcciones mentales que permiten dar cuenta de la razón de dichas leyes en términos de principios generales y de una cosmología particular.

En uno de los así llamados milagros eucarísticos, se dice que se hicieron pruebas sobre un pedazo de material encontrado sobre una hostia y que se encontró que era tejido cardiaco y sangre tipo AB. Se supone que en otros casos también la sangre encontrada es tipo AB y se encuentra ADN humano, además de células sanguíneas vivas en una muestra guardada por muchos meses.

Para tomar estas afirmaciones como científicas, ellas deberían ser publicadas en una revista científica junto con una explicación detallada del procedimiento de toma de muestra, preparación, método o métodos empleados para las observaciones, etc.

No se encuentra evidencia de que tales publicaciones.

Por otra parte, aunque las afirmaciones fueran ciertas, de ellas no se desprende la conclusión de que la hostia sea el cuerpo de Cristo.

Milagros eucarísticos que afirman que una hostia se convierte toda ella en un pedazo de carne, o que le sale una excrecencia de tejido cardiaco, o que de un hueco le brota sangre, chocan con la creencia de que Jesús se hizo eucaristía fundamentalmente para dársenos como alimento del alma y no para quedarse en un pedazo de materia que nadie come y que, siendo algo presuntamente sagrado, resulta ser objeto de estudios. En Colombia, y supongo que, en Latinoamérica, es conocido el apologeta Ricardo Castañón, quien se presenta a sí mismo como científico y afirma que ha logrado demostrar la verdad de los así llamados milagros eucarísticos. Su lenguaje logra convencer a personas ingenuas que llegan a fundamentar su fe en la eucaristía como un hecho “científicamente comprobado”.

Pero, a la pregunta ¿Quién es el Dr. Ricardo Castañón? El chat GPT afirma entre otras cosas:

Su título es Doctor en Psicología Clínica y ha hecho estudios en temas como medicina psicosomática, neuro psicofisiología cognitiva y bioquímica y filosofía.

Según sus propios relatos y los de sus promotores, ha dirigido investigaciones científicas sobre esos fenómenos, buscando pruebas biológicas (tejido, sangre, ADN) y tiene publicaciones en torno a esos temas, mezclando aspectos que él considera científicos con espiritualidad, sin embargo, no todos aceptan sus afirmaciones: hay voces críticas que lo clasifican como “charlatán” o dudan de la validez científica de sus estudios.

No he encontrado evidencia confiable de que haya alguna sociedad científica reconocida —es decir, una organización académica o asociación de investigadores con estándares de revisión por pares— que haya evaluado y validado públicamente los estudios de Ricardo Castañón como científicamente establecidos en los términos que él los presenta (milagros eucarísticos, hostias sangrantes con ADN y tejido cardíaco, etc.). En otras palabras, no hay respaldo científico formal ni publicaciones revisadas por pares que validen los estudios de Ricardo Castañón como descubrimientos reconocidos por la comunidad científica.

De hecho, con solo oír unos minutos alguno de sus videos, yo, que trabajé más de treinta años en un ambiente universitario serio, puedo decir que su discurso para nada se reconoce como el de un verdadero experto o científico. Todo lo contrario, es un discurso propagandístico.

Ahora, a la pregunta de si creemos en los milagros eucarísticos, y por qué; yo diría que son posibles y los catalogaría dentro de las experiencias de revelaciones privadas, pero podrían confundirse con manifestaciones del demonio. ¿Cómo discernir? Pues por sus consecuencias. Una revelación privada o experiencia mística que haga sentir la presencia de Dios, reafirme la fe y lleve a una unión mas estrecha con la iglesia posiblemente sea verdadera. Pero una que contribuya a aumentar el ego de la persona o a querer sacar provecho económico posiblemente sea un engaño.

Pongo por ejemplo el caso de una experiencia del padre Fray Nelson Medina, de la orden de predicadores. Él relata en uno de sus videos que en cierta ocasión sintió como la hostia se calentaba en sus manos después de la consagración. Lo sintió como una manifestación milagrosa. Pienso que el padre Fray Nelson es una persona creíble. Tiene formación en física (casi termina la carrera de física en la Universidad Nacional de Colombia) y sabe lo que es la ciencia, además es doctor en teología.  No dudo de su testimonio, pero no contribuye en nada a mi propia fe. Por otra parte, él lo recibe simplemente como una gracia, no como el fundamento de su fe.

Ahora, la afirmación de que los milagros eucarísticos demuestran científicamente que Cristo está presente en la eucaristía no tiene sentido. De hecho, la verdad de la presencia de Jesús en la eucaristía no es una verdad de orden científico. No es algo que pueda demostrarse mediante pruebas de laboratorio.  Si los milagros eucarísticos demuestran algo es que hay sangre en las muestras que se recogieron, pero esas muestras, ¿cómo se tomaron?  ¿cómo se hizo la prueba? ¿todas las pruebas que se hicieron llevaron al mismo resultado? Y, por otra parte, ¿esa sangre será la sangre de Cristo?

Además, si Jesús nos invitó a comer y beber su cuerpo y sangre presentes en la eucaristía, y mantuvo las características normales de esa hostia y ese vino, lo cual evidentemente facilita su consumo, no se entiende por qué en algunos casos hace sangrar esa hostia o convertir el vino en sangre con sus características corrientes, es decir roja, con leucocitos y eritrocitos, ADN, etc.

Si alguien ha tenido la gracia de recibir una revelación particular, una experiencia supra sensorial que hace que su corazón se ilumine con la verdad de la presencia de Jesús en la eucaristía, indudablemente debe dar gracias a Dios por ello. Y, si lo considera oportuno puede dar testimonio, pero estas experiencias no son necesarias ni Dios se las concede a todos.

La Iglesia enseña que los llamados milagros eucarísticos no forman parte de la revelación pública y no es obligatorio creer en ellos, ni aun cuando sean reconocidos oficialmente por la Iglesia.

Para terminar, recordemos las palabras de Santo Tomás :“Creer es un acto del intelecto que, con la ayuda de la voluntad movida por Dios por medio de la gracia, da el propio consenso a la verdad divina”.
Y las de San Pablo: “La Fe depende de la predicación y la predicación a su vez actúa por la Palabra de Cristo” (Rm 10, 17).

 

 

Los “cuerpitos” de cera, una tradición entre la magia y la fe

 

Los “cuerpitos” de cera, una tradición entre la magia y la fe

La costumbre de adquirir figuras de cera —los llamados “cuerpitos”— y depositarlas ante imágenes religiosas en Colombia hunde sus raíces en un largo proceso histórico en el que se entrelazan religiosidad, simbolismo y prácticas mágicas. Esta tradición, aunque fuertemente arraigada en la religiosidad popular, suscita la pregunta sobre su verdadero origen y el sentido que hoy conserva.

Antecedentes históricos

El uso de la cera como soporte simbólico no es reciente. Ya en la Antigüedad etrusca y romana se ofrecían modelos anatómicos en cera como exvotos, testimonio material de dolencias físicas o de agradecimiento por curaciones. El documento Cuerpos de cera, un patrimonio olvidado. Religiosidad, superstición o ciencia en la representación del cuerpo humano, de A. Sánchez , S. Micó , N. del Moral,  lo confirma: Este material había sido ya empleado en la Antigüedad para realizar modelos de órganos enfermos o sanos que se daban como ofrendas votivas.

El mismo documento afirma más adelante:

Con el cristianismo medieval, la cera adquirió un sentido aún más profundo: A partir del siglo IX, su uso alcanzó un simbolismo máximo en el mundo cristiano al representar la carne del Salvador, luz y esencia divina. Dicha connotación encuentra su sentido dentro del contexto de los bestiarios medievales, los cuales otorgan un lugar preponderante y una importante carga simbólica a la abeja, insecto asexuado que, libre de cualquier impureza, se afana en la fabricación de una sustancia pura.

Así, los exvotos en cera se consolidaron como mediadores materiales entre el creyente y la divinidad.

Se destacó por esta tradición la Basílica de la Anunciación en Florencia.  Los peregrinos que llegaban a la iglesia a menudo dejaban ofrendas votivas de cera, muchas de ellas modelos a tamaño natural del donante. En 1516 se erigió un atrio especial para alojar estas figuras. A finales del siglo XVIII había unas seiscientas imágenes de este tipo, convirtiéndose en una de las principales atracciones turísticas de la ciudad. En 1786, sin embargo, todas se fundieron para hacer velas.  La figura funcionaba como sustituto del cuerpo real o del problema del devoto: una forma de “depositar” la enfermedad, la dificultad o el deseo en manos de lo divino.

En la península ibérica se han encontrado en antiguos santuarios figuritas humanas o de partes del cuerpo, que se ofrecían a las divinidades como representación de deseos de agradecimiento, sanación o solicitud de favores: los llamados exvotos ibéricos. Obviamente su principal función era servir como canal de comunicación entre los fieles y la divinidad.

Ya en la Edad Media, en toda la península Ibérica, se popularizaron los exvotos de cera. En las viñetas de un famoso poema, Las Cántigas de Santa María, aparecen personas ofreciendo figuritas de cera a la Virgen para poder tener hijos.

La tradición se conserva, especialmente en la región de Galicia, tanto es así, que incluso hoy en día, se pueden encargar por internet y por un precio de alrededor de 20 euros, bonitos exvotos en cera de cualquier órgano del cuerpo.

En Colombia podemos suponer que esta tradición llegó con los colonizadores españoles y se mezcló con costumbres indígenas de ofrendas materiales a lo sagrado. Podemos encontrar esta práctica, por ejemplo, en las celebraciones al Señor de la Salud en Pandi, Cundinamarca, donde los fieles compran los exvotos con figuras anatómicas, pero también con forma de casas, motos o automóviles, y luego hacen largas filas para depositarlos a los pies de la imagen en el Santuario.

Dimensión simbólica y mágica

Más allá de lo ritual, los “cuerpitos” cumplen una función simbólica que roza lo mágico. Continúa el documento citado:

 El acto del creyente que se acerca a una iglesia y cuelga un objeto en cera al lado de la efigie de una Virgen o de un santo, implorando la curación de sus males, puede ser considerado un método de expulsión, ya que, mediante el exvoto, la propia enfermedad es proyectada hacia el exterior, fijada sobre un objeto y entregada a otro ser, en este caso divino. De ese modo, todo lo negativo es neutralizado y la posibilidad de muerte por causa de enfermedad desaparece. Como consecuencia, la muerte es dominada usando como medio el objeto en cera. La cera adopta una función mágica, en el sentido de que el cuerpo real del fiel o alguna parte del mismo es sustituido por un simulacro dispuesto cerca a la imagen.  Entre más semejante sea la figura al cuerpo original, más eficaz será para el propósito deseado.

En esta práctica podemos ver un ejemplo de lo que James Frazer denominó magia simpática.  Esta se fundamenta en dos leyes:  la “ley de semejanza”, esto es, lo semejante produce lo semejante, y en la “ley de contacto”, que establece que las cosas que estuvieron unidas siguen actuando recíprocamente a distancia.

Función para los fieles

El creyente no percibe el cuerpito como un simple objeto, sino como una representación o signo de su necesidad, su angustia o su gratitud.

Mediante el exvoto, su fe se concreta en un gesto visible: depositar lo que pesa en el corazón en una figura que lo simboliza. Esta materialidad, pese al riesgo de superstición, podría, bien interpretada, reforzar la fe y sostener la esperanza en la intervención divina. 

Aquí debemos recordar que, como dice Ma. Rosa Palazón M.  en ¿Qué es la magia? Un análisis filológico y filosófico:

Wittgenstein objeta que la magia sea considerada como un error. Por el contrario, dice, la magia está integrada por ceremonias satisfactorias de deseos expresos: es decir, es una actividad que expresa, satisface y apela a nuestra vida afectiva. Por lo tanto, manifiesta las emociones de una especie animal, la nuestra, proclive a ritos que minimizan el caos y dan sentido a sus vivencias. Adicionalmente, y dado que este comportamiento cultural apela a sentimientos –reflexiona el mismo filósofo–, es insostenible la división de las personas en inteligentes objetivos y en tontos crédulos: “Es muy curioso el que finalmente todas estas prácticas sean presentadas, por así decirlo, como tonterías. Nunca será plausible que los hombres hagan todo eso meramente por tontería”.

Y, más adelante concluye la misma autora:

En suma, la humanidad ha tenido dos principios, a saber: el “mágico” y el “objetivo”, según los cuales los signos son y no son las cosas, faltando aún las investigaciones interdisciplinarias que deslinden cuándo creemos en uno u otro y cómo los hemos ido distinguiendo a lo largo de la historia y de nuestra vida personal, si es que logramos distinguirlos.

 ¿Se debe fomentar esta costumbre?

Aquí hay matices:

Desde la fe cristiana oficial: la Iglesia católica ha visto con desconfianza estas prácticas, considerándolas a veces supersticiones o residuos de paganismo. Insiste en que la oración y los sacramentos son los verdaderos medios de gracia.

El catecismo católico dice en el numeral 2117:

Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural -aunque sea para procurar la salud- son gravemente contrarias a la virtud de la religión…

Desde lo cultural: es una práctica profundamente arraigada en la religiosidad popular. Es patrimonio cultural, un testimonio de cómo la gente común ha buscado relacionarse con lo divino de manera tangible y creativa.

Desde lo humano: esta práctica tiene evidentes elementos mágicos, sin embargo, condenar la magia no es tan sencillo pues en el desarrollo de la humanidad y de cada individuo, el ser humano usa el signo de manera que puede ser catalogada de mágica, para crear lenguaje y cultura, esto es, para dotar de sentido a sus experiencias y domesticar el caos en el que se encuentra inicialmente inmerso.  En este sentido, esta práctica cumple una función emocional y social: ayuda a canalizar miedos, dar sentido al sufrimiento y reforzar la fe comunitaria.

En conclusión:

Más que fomentarla acríticamente o rechazarla tajantemente, la tradición de los exvotos, o cuerpitos, puede valorarse como patrimonio cultural y expresión de fe popular, pero acompañada de una catequesis que ayude a distinguir entre la confianza en Dios y la idea de que los objetos en sí mismos tienen poder.

Referencias:

Sánchez , S. Micó , N. del Moral, Cuerpos de cera, un patrimonio olvidado. Religiosidad, superstición o ciencia en la representación del cuerpo humano.

Ma. Rosa Palazón M. , ¿Qué es la magia? Un análisis filológico y filosófico

G. Frazer, Los principios de la magia

Catecismo de la Iglesia Católica

Wikipedia

 

 

 

miércoles, 12 de julio de 2023

MORAL SEXUAL Y DE LA FAMILIA DESDE UNA PERSPECTIVA CRISTIANA RESPONSABLE

 


Voy a hablar desde mi posición de creyente en Cristo y seguidora del evangelio.  No voy a tocar temas que para la mayoría de personas pensantes, que afortunadamente son las más, son cosas obvias. En particular  no abordaré el tema del aborto provocado puesto que es evidente que es una desgracia que habría que erradicar y no promover como pretenden ciertos movimientos.  Tampoco defenderé algo muy claro para el sentido común,  que los hombres son hombres y las mujeres mujeres y no existe eso que han dado en llamar sexo fluído. Que transicionar o dar hormonas a los niños es una barbaridad. Esas cosas para mí se caen de su peso y no es necesario entrar a argumentarlas. Incluso desde un ángulo científico y humanista son cosas obvias y solo restaría por preguntarnos ¿Cómo pueden tantos dejarse convencer de que lo negro es blanco y de que los blanco es negro?

Pero hay otros temas relacionados con la respuesta a preguntas sobre quienes somos, cómo queremos vivir y sobre todo sobre qué hacer en circunstancias que no encajan en el ideal de vida que se propone desde el ideario cristiano.

El actuar moral del cristiano es obrar a imitación de Cristo, él es nuestra luz y guía. Sin embargo, esta declaración es demasiado amplia y abre un amplio espectro de posibilidades a la conciencia. Objetivamente, la experiencia de Cristo estuvo limitada a una época histórica y a una cultura particular. Incluso el Jesús que nos muestran los evangelios tiene una edad muy específica, es soltero y obviamente pertenece a un género determinado, el masculino. Entonces, es difícil discernir hoy día lo qué haría Jesús en caso de ser mujer y estar en x o y circunstancia, seguramente muy ajena a las realidades del hace 20 siglos en Palestina.

Dios nos dio libertad, ¿para qué?, para que colaboráramos en su obra creadora, para que fuéramos sus interlocutores y sus amigos… De esta manera el hombre ha creado cosas que no existían antes: artefactos tecnológicas como los aviones, la luz eléctrica, el internet… y realidades humanas nuevas como la mujer en el mundo del trabajo y de la creación artística y cultural. Son hechos de algún modo imprevistos, novedades que el ser humano ha aportado al universo.  Estas realidades implican unas nuevas leyes morales. Una nueva manera de ser Jesús hoy día.

Ahora, pensando en las orientaciones morales de la encíclica Humanae Vitae y del catecismo de la Iglesia Católica y demás documentos de la iglesia al respecto de la sexualidad y la familia,  pienso que son orientaciones que no van con la época y por lo tanto no resultan de ayuda ante la pregunta de cómo actuaría Jesús ante las circunstancias actuales, en caso de ser habitante de una gran ciudad, presentador de noticias o influenciador, mujer científica, deportista homosexual, adolescente en crisis existencial,  adulto mayor en un geriátrico, enfermo terminal, etc.

Para que una determinada normativa resulte una guía eficaz y las personas quieran seguirla y la asuman con autonomía de razón, esta normativa debe ser reconocida como lógica y razonable por sí misma y no por vía de autoridad. Debe ser considerada también como una norma práctica y útil en la vida corriente y no como algo extraordinario o heroico.  Entonces, cuando la iglesia propone unas normas de conducta que no son reconocidas como lógicas, razonables y posibles de seguir, la única forma de seguirlas es con la actitud de la obediencia. Pero esto reduce al hombre a la condición de menor de edad… muy pocos quieren regresar a ese estado, y las mujeres menos que los hombres.

Lo que ha ocurrido es una desacreditación de la misma iglesia y de su labor pastoral y de guía de las conciencias. La pérdida de autoridad de la iglesia es palpable y muy poca gente toma en serio sus predicamentos en esta materia y menos que nadie las instancias de poder y de gobierno.

Hay que tener en cuenta que la mayor revolución cultural de la historia ocurrió precisamente a mediados del siglo XX y fue la revolución sexual disparada por la aparición de la píldora anticonceptiva que liberó a la mujer de la maternidad obligada y le permitió acceder al mundo del trabajo y de la creación de conocimiento y cultura y a la política, en condiciones casi iguales a las de los varones. Esta revolución no ha hecho sino comenzar y nos llevará mucho más lejos de lo que hoy estamos en condiciones de avizorar.

Para ver hasta qué punto ha llegado la confusión mundial a propósito de estas materias hay que ver el documental de Matt Walsh : What is a woman? 

Bueno, pero a propósito,  ¿Qué es un ser humano? ... Será cierto que, como dijo Sartre,  la existencia del ser humano precede a su esencia? ¿Será que empezamos siendo nada? ¿ Hemos sido llamados a la existencia con un propósito? Que esto es así es cosa de fe, pero habría que sondear mucho más el significado de todo esto. 

Entre las instituciones más conservadoras y patriarcalistas está la Iglesia. Toda la jerarquía eclesiástica está constituida por varones. ¿Cómo no habría de reaccionar con pánico ante estas nuevas realidades?

Pienso que el conocimiento científico actual acerca de la naturaleza humana y sus posibilidades en el orden afectivo, sexual y social no guarda proporción con los adelantos de la ciencia natural y la tecnología. Es mucho lo que nos falta por saber… y naturalmente los cambios que generará ese saber son impredecibles.

En el ritual del bautismo se renuncia a la búsqueda del placer. ¿Es esto lógico?, ¿ No es al placer un aspecto esencial de la vida sin el cual esta pierde todo su color? Cristo , por otra parte no fue un asceta; algunos se lo criticaron y él de eso se defendió.

¿Cuál es el lugar del placer en la vida de cada ser humano?¿ Cómo vivir la sexualidad en cada etapa de la vida, en cada circunstancia? 

Entre los cristianos católicos he visto que cuando hay problemas  surgen dos maneras de salirse por la tangente y no hacer nada. Una es el recurso al Espíritu Santo, El se encargará. ..Y otra, echarle las culpas al demonio y no investigar por las causas de los problemas.  Pienso que no es digno de nosotros, los encargados del jardín de Dios, asumir esta  posición cómoda y evadir nuestra responsabilidad como seres pensantes.

Dios nos puso en este mundo para ser sus colaboradores en la obra de la creación. Para hacerlo bien, pidamos la guía del Espíritu Santo, pero sobre todo, pongamos  nuestra  inteligencia y nuestra conciencia al servicio de esa tarea, que en el fondo es la razón de nuestra existencia.  No nos adelantemos a juzgar de temas que aún en gran medida son una incógnita… Confiemos en Dios e imitemos a Jesús que no dio una preceptiva sino que se limitó a predicar y a practicar el amor al prójimo y la misericordia.

 

 

 

 

 

martes, 15 de diciembre de 2020

FUNERALES

 

FUNERALES

Ayer fue el funeral de Richard.

Familia unida, niños cariño por ese joven que se fue prematuramente, aceptación de un final que se avizoraba y, dado el nivel de sufrimiento del que habían sido testigos, se deseaba. Ya era suficiente, ya era hora de decir adiós.

Esa mañana me despertó una llamada de Richard. Era su celular, era su foto pero por él hablaba su madre. Que se había ido, que ya había dejado de sufrir. En el salón de velación unas cuántas personas vestidas de negro la mayor parte, tristes, pero no desesperadas, tristes, pero con el consuelo de saberse juntos y de haber dado compañía, apoyo y cuidados a ese hijo, hermano, tío que yacía ahí, pálido, inmóvil, pacífico… o yacía allí su cuerpo, porque su espíritu, que también estaba allí, ya no estaba atado a ese cuerpo donde el caos había ganado la batalla a su deseo de vivir.

El ataúd estaba abierto. Ofreciendo lo que podía, su imagen, Richard decía adiós. Las chicas acariciaban ese cuerpo por encima de la cubierta trasparente… el contacto a través de unos pocos centímetros, la unión que no termina de romperse, el adiós definitivo.

Rezamos un padrenuestro y nos despedimos también de este muchacho a quien en vida no llegamos a conocer sino por referencias. Un buen hijo. Un buen hermano, un buen hombre.

En este mismo sitio estuvimos hace unos cuantos meses en otro funeral muy distinto. El difunto solo, inmensamente solo. Quienes lo acompañaron en sus días finales aliviados, ausentes, pensando en sus propios asuntos y en peleas no resueltas. Llegaron otros familiares haciendo reclamos, tratando de cumplir con el ritual de despedida de alguien que hacía mucho tiempo se había ido y cuyo cuerpo estaba ahí. El envejecimiento en algunos casos desnuda nuestros defectos, nuestros errores, nuestras debilidades. Solo el amor puede hacer el milagro de mirar lo bueno, de perdonar, de cubrir con un manto de olvido aquello que no estuvo bien. Cuando el amor falta, emergen con crudeza todo aquellos que se quiso ocultar y del difunto solo queda la triste imagen de un hombre derrotado y vencido por sus debilidades.

Y recuerdo también el funeral de un niño que murió porque salió corriendo y se atravesó una avenida. Murió en su ley porque, como dijo su madre, siempre hizo lo que quería hacer. Se pasaron videos del chico jugando, se pudieron los videojuegos que le gustaban, se cubrió el féretro con peluches y juguetes y la atmósfera pretendía recrear un momento cualquiera de la vida del chico, juegos, amiguitos, comida, disfrute de juegos… nadie lloraba, nadie expresó tristeza, era una negación total de la muerte y de la trascendencia de este día, el día final, donde nos enfrentamos con nuestra realidad, con quienes somos, con qué hemos hecho de nuestras vidas. Este niño, y su madre a través de él, quisieron dejar el mensaje de que lo prioritario es hacer, en cada momento, lo que uno quiere hacer, disfrutar, jugar, y , si  se me antoja tirarme a la avenida hacerlo porque de esto se trata la vida, de romper todos los límites, de buscar la emoción de un instante, aunque nos cueste la vida…

Funerales de personas comunes.

Pero, ¿qué ocurre si el fallecido es un personaje importante como el expresidente de la República Francesa Valéry Giscard d'Estaing que hace poco falleció por causa del covid , o, Diego Maradona, el astro del fútbol que falleció como consecuencia de su ya antiguo deterioro?

En ambos casos, a pesar de que la prensa destaca sus logros y los gobiernos les rinden homenajes, finalmente son despedidos como Richard, como la mayoría, en ceremonia íntima, con la presencia de no más de 30 personas: sus familiares y personas más cercanas.

En fin, quedan los interrogantes: ¿quién queremos que estén ahí a la hora de nuestra muerte?, ¿quiénes querrían estar ahí para despedirnos?¿qué se diría de nosotros?, ¿cómo se leería el mensaje de ese último acto de nuestra existencia ?


jueves, 19 de noviembre de 2020

CUMPLEAÑOS

 


Es un día para medir quién es uno para los otros.

La señora L. llega con un sancocho y mil bendiciones. ¿De dónde viene ese sancocho?  Del cielo, es un regalo que me envía Dios.

F. e I. nos comparten dos almojábanas soachunas… más tarde volverán con su familia a acompañarnos en la celebración, compartir una torta de las tres leches y un vino. Es un regalo grande de Dios estar rodeados de personas amables y atentas.

Mucha gente me felicita en Facebook o me envía mensajes amables … Unos son personas cercanas, mis hijos, mis nueras, mis nietos, mis hermanos y sobrinos.  La mayoría viejos y nuevos amigos, personas con las que me he cruzado en la vida y me han dado un lugar pequeño o grande en la suya.

Si he de ser sincera no todos los mensajes son iguales, unos se ve que son palabras enviadas casi por formalismo, lacónicos y escuetos.  En otros se ha invertido mas el corazón… Es un hecho que no todos los mensajes nos impactan por igual. De algunas personas uno espera más; de otras menos… y, muchas veces no hay correspondencia entre lo que uno espera y lo que recibe. De quien espera más recibe menos y de quien espera menos recibe más…

Si un antiguo alumno o colega dice simplemente Feliz cumpleaños, se siente agradable. De esas personas uno no espera grandes manifestaciones de admiración y cariño, en realidad no espera nada y ese gesto es una alegre sorpresa.

Pero si uno recibe esas mismas palabras de alguien a quien uno ha dado más, … uno piensa: aunque se acordó y cumplió, esta persona acaso podría haber dedicado unos minutos más para pensar quién es uno, y hacerle llegar algo que verdaderamente salga del corazón.  Para decir Feliz cumpleaños basta medio segundo.

El agradecimiento. ¡Cuánto bien hace el sentirlo y cuánta falta hace si no se recibe!

La atención, fijarse en el otro, quién es, qué lo hace feliz, qué le hace falta…Hay personas que andan por la vida regalando felicidad con muy poco gasto simplemente porque no se encierran en sus propios asuntos sino que se fijan y están atentas a las necesidad de reconocimiento, cariño y atención de los demás.

Dar, ¡qué difícil! Saber dar lo que el otro quiere o necesita y está en capacidad de recibir.  Dar, pero no lo que a uno le sobra o lo que uno cree que el otro debe querer… Dar sin medir y sin esperar más que una aceptación comprensiva y generosa, ya que estar en la posición de quien da es de por sí ser un privilegiado.

Recibir también puede ser difícil. No es inusual que quien recibe algo se sienta humillado, que vea prepotencia o mala intención en quien da, aunque, de hecho ese sentimiento de humillación proviene solo de la incapacidad de quien recibe para aceptarse a sí mismo, de su baja autoestima.

En síntesis, el cumpleaños es una fecha que marca un alto y obliga a mirarse a sí mismo en los ojos de los demás. Es el día de recibir poco o mucho.  De quien uno quiere y de quien no quiere. De quien lo quiere y de quien no lo quiere tanto. Es, además, una interrupción obligada de la rutina que nos hace conscientes de que ya se gastó un año más y de que cada día que pasa es menos precioso que el que está por venir. Nada ni nadie nos pertenece. Nada ni nadie nos debe nada, todo es inmerecido.  Todo lo bueno y bello que recibimos todos los días es solo una pequeña muestra de lo que nos espera cuando logremos dar ese salto confiado a los brazos de nuestro Dios.

 

 

 

 

 

jueves, 12 de noviembre de 2020

Sísifa y Gaia pasan una temporada en el Jardín de las Hespérides.

 

Desideria quería arreglar su casa. Cultivar su jardín, ordenar sus libros y su taller de artesanías. Que esta casa rústica en ese pueblo perdido de las montañas colombianas, pudiera convertirse en su hogar, su centro de vida feliz. Miyofeliz era la clave del internet de ese sitio, entre otras cosas.

Solo faltaba algo. Que ese sitio fuera un lugar de acogida y el espacio donde pudiera construirse una vida en común con personas que estuvieran decididas a vivir filosóficamente los últimos años de su vida. Era el entorno ideal.

Ya se había hecho lo principal, ya había una casa y su jardín, varias habitaciones, cocina, biblioteca, seis gatos… ¿qué más se podía pedir?

En esta casa, llamada Jardín de las Hespérides,  Desideria podía leer, escribir y seguir en sus grupos de watsapp, tomar fotos, tejer, coser carpeticas, prender velas y poner barritas de incienso en la noches.

Entonces vinieron Sísifa y Gaia. Al principio muy contentas se dedicaron a sus respectivos hobbies.

Sísifa picaba y picaba cáscaras y bandejas para huevos. Regaba y regaba agua en el jardín y sobre todo quería estar caminando y haciendo ejercicio a toda hora.  ¿Para qué?, ¿Cuál era su meta?

¿Qué quería lograr? Su activismo era ante todo un misterio, o así lo veía Desideria.

Gaia se enfocaba en ordenar todo. Tenía muy buenas ideas y pronto la casa estuvo perfectamente funcional y agradablemente ordenada. También organizó el jardín eliminando palos y cosas fuera de lugar. Delimitó los sitios de siembra de plantas de jardín y combatió las hormigas. Su tiempo también estaba organizado y lo planificaba de modo que alcanzara a asistir a sus clases de bandola. Gaia parecía haber llegado a su meta interior, de llevar una vida sencilla y sin complicaciones.

Sísifa quería arrastrar en su activismo a Gaia y a Desideria. Gaia siempre la seguía y la tenía por modelo, ya que ella se consideraba algo perezosa. Pero Desideria estaba en el polo opuesto. Tanto picar cascaras y residuos ensuciaba el piso y no ayudaba a reducir el uso de plásticos, que era uno de sus principios ecológicos. Estas dos extranjeras parecían creer que ellas sí sabían lo que había que hacer o cómo había que vivir. Desideria sabía que no sabía, y en esto estaba tan adelantada a ellas como Sócrates a los sofistas.

Las cosas podrían haber evolucionado favorablemente al propósito de crear una pequeña comunidad, a la manera de los monjes medievales, si se hubieran  explicitado y puesto en común, por medio de un diálogo, un ideal  y algunas metas que respondieran a la pregunta:  ¿Qué queremos y qué estamos haciendo aquí?

De acuerdo con esas metas e ideales se hubiera debido escribir la correspondiente regla del “monasterio” establecer los votos y postular su máxima que tal vez no sería “Ora y labora” , pero sí “Sé amable, se claro y explícito, no des nada por sentado y , sobre todo, no te armes películas”.

 

 

jueves, 18 de junio de 2020

HOLA MI QUERIDO BLOG ( Desde el confinamiento)



Queridísimo blog, perdóname, te tenía olvidado. Culpa del watsap, del tuiter y de los podcasts a los que me he aficionado.  
Es que el ambiente está cada día más histérico a nivel local por la pelea entre uribistas y gente de izquierda. ¡Qué tristeza!, parece que la paz nos quedó grande. Y, sobre el globo, pesa la amenaza del cambio climático, de la contaminación por residuos plásticos, de las migraciones, de los virus desatados. Los líderes mundiales no dan la talla. En fin, ¡sálvese quien pueda!
Me da la impresión de que los niños y jóvenes se sumergen en mundos virtuales. Y es que ante una realidad inmanejable, los juegos de video al menos proponen metas claras.
Y los viejos, nosotros los que ya hicimos lo que pudimos y alcanzamos lo que alcanzamos, vemos descorazonados que ya estamos de más. Arrinconados, confinados ante el cataclismo general debemos reconocer que la tarea quedó incompleta y que no se avizora una salida clara de este berenjenal en que resultamos metidos.
¿Qué hacer?  
Hay que comenzar por reconocer que solos, no podemos. No sabemos cuales serán las vicisitudes del camino pero sí que hay una gran promesa, Jesús salva.  Él nos lleva a nuestra casa del cielo… y a la construcción del Reino de Dios en esta Tierra. Pienso que no queda más remedio sino abandonarnos en sus manos y dejar testimonio de que Él es la razón de nuestra esperanza.
No faltarán santos que con su ejemplo guíen la labor de científicos y líderes de sociedad. El Espíritu Santo seguirá acompañando el camino de esta humanidad siempre y cuando los sucesores de ese pequeño grupo que fue enviado a llevar el mensaje del Evangelio hasta los confines de la Tierra sigamos dispuestos.
El reto es vivir con alegría y agradecimiento cada día. No abandonar la búsqueda de la verdad, llevar una vida sencilla, sembrar paz e iluminar con pequeños actos de gentileza y generosidad el camino de todos los que nos rodean…


jueves, 18 de julio de 2019

PANDI



Voy a comentar mi experiencia con la población de Pandi.
Para aquellos que no lo conocen, Pandi es un pequeño pueblo en la región del Sumapaz, departamento de Cundinamarca, Colombia a unas tres horas de Bogotá. Digo pequeño porque no tiene más de unos 5000 habitantes permanentes, por lo que en ella no encontraremos un Hospital ni una plaza de mercado grande como las hay en otros pueblos de Colombia. Sin embargo el pueblo cuenta con muchas bellezas naturales y un clima ideal ya que está situado a 1000 m sobre el nivel del mar. Los paisajes de montaña son muy bellos y hay abundancia de vegetación.
Es un sitio ideal para el ecoturismo en especial para la observación de aves y mariposas
El pueblo está dispuesto alrededor de una plaza central sobre la que se destacan la iglesia o Santuario del Señor de la Salud de Pandi, el balneario Costa Azul , un hotel, los despachos de buses, un supermercado, un banco y el edificio de la alcaldía.
La plaza o parque central es grande y está adornado con samanes, acacios y tulipanes.. También se encuentra una tarima para eventos.
Entre los atractivos turísticos de Pandi está el puente natural de Icononzo, a unos 20 km del pueblo, es un lugar donde las montañas se rompen para dar paso al río Sumapaz. Muy bonito, además cerca está la piscina azufrada, sitio también muy interesante donde se puede disfrutar de estas aguas muy saludables en un paisaje increíble al pie del rio.
Cerca Pandi se encuentra el mirador de La Chapa, donde se puede practicar el montañismo y los deportes extremos como parapente.
También encontramos unas piedras con pictogramas indígenas en un sitio denominado El Helechal.
La ida a la cascada de La Chorrera cerca al vecino municipio de Venecia, es algo de no perderse.
Por último, en Pandi encontramos un centro de recreación llamado Guanahaní, del Programa Cultural y Recreativo de la Universidad Nacional de Colombia, donde hay una piscina, restaurante y alojamientos. Allí se atienden muchos eventos culturales y recreativos.
En esta población se celebran muchas festividades, la Fiesta del señor de la Salud, las Ferias y fiestas de enero cuando hay la cosecha de mangos, festivales folclóricos…
También  encontramos en las inmediaciones de Pandi muchos caminos llamados “reales”, que son senderos empedrados muy bonitos y alejados de la carretera principal.  
Los pandinenses son gente buena y amable y la naturaleza, como ya dijimos,  es muy generosa: hay mangos, bananos , mandarinas, aguacates…y también se consiguen productos de las veredas altas como verduras, uchuvas, etc.
Realmente es un sitio que vale la pena visitar.



miércoles, 15 de noviembre de 2017

Todavía viendo a ver qué pasa.


Hoy es vísperas de mi cumpleaños. Estos días he estado decaída, con gripa. Desde hace algunos meses siento que no tengo los mismos ánimos, que entre más hago gimnasia y tomo vitaminas y todo lo que manda el médico más me siento insegura, falta de fuerza y vitalidad. Siento que estoy envejeciendo.
Y no es solo el decaimiento físico sino que cada vez encuentro más difícil encontrar personas con quien compartir mis inquietudes espirituales. Claro que eso no es de ahora realmente, siempre he sido una persona rara… ya me he resignado a ello y la  verdad es que cada vez me importa menos.
Aunque he tratado de no hacer daño, de ser solidaria, compasiva y actuar de acuerdo con principios de justicia y equidad nunca me propuse trabajar por grandes causas. Confieso que he participado del sistema y siendo un engranaje de una estructura social consumista, depredadora de la naturaleza, egoísta, materialista, incoherente… A esta edad no puedo lavarme las manos y zafarme de la responsabilidad que me incumbe de tantos desastres mundiales. Lo más cómodo siempre ha sido no hacer nada. Pero es que nunca he sabido bien qué hacer.
Llego a la edad de 67 años con muchas cosas irresueltas. Nunca fui de esas personas que parecen tener grandes seguridades sobre lo divino y lo humano. Siempre mantuve grandes interrogantes acerca de todo y cada vez encuentro más y más cosas para estar perpleja.
No soy obediente a los mandatos de la Iglesia pero quiero estar ahí…creo en el Dios que se nos revela en Jesús, creo en cargar la cruz.
Voy para adelante con proyectos que surgieron por circunstancias ajenas a mi voluntad, un poco por llevar la idea a otros, un poco por responder a la pregunta ¿por qué no?  Y es que, ya pensionada y  una vez resueltas las necesidades básicas, persiste la necesidad de “hacer algo”.
Realmente mi único proyecto significativo es seguir empujando la barca y viendo a ver qué pasa. Esa ha sido mi actitud principal ante la vida, de espectadora de ojos interrogadores a la realidad, de testigo de cosas buenas y malas. Y concluyo que mi  mejor opción es estar por ahí haciendo lo mejor que pueda cosas pequeñas por los demás y sobre todo inspirando paz y esperanza a los jóvenes que andan tan ansiosos por el futuro.
¿Cuáles son mis inquietudes espirituales? Creo que en realidad todo mi interés se centra en saber cómo prepararme para la muerte. Quisiera llegar a ese momento con plena lucidez y tranquilidad y dar el salto confiada en que allá me espera un Dios benevolente y misericordioso que sabrá perdonar tantas y tantas acciones y omisiones en contravía de sus propósitos para este mundo.



viernes, 18 de septiembre de 2015

Sobre El milagro más grande del mundo de Og Mandino


Se trata de una novela corta de ficción del género auto ayuda. Está dirigido a un público amplio, popular.
Og, el autor de la novela, un escritor exitoso de libros de autoayuda y director de una revista traba amistad con Simón,  un reciclador que vive cerca de su oficina. Pronto descubre que la vida de Simón tiene muchas coincidencias con la del personaje de uno de sus libros.
Simón se presenta como un hombre de una gran sabiduría que se dedica a ayudar a personas que hayan llegado a situaciones límite, desesperadas. Ha leído numerosos libros de espiritualidad, sicología, filosofía, etc. Y de ellos ha extractado una fórmula general que quiere que Og divulgue.
En un momento dado Simón desaparece y deja un manuscrito a Og con su legado : El memorando de Dios.
El autor busca trasmitir un mensaje valiéndose del ofrecimiento de una fórmula fácil para superar el fracaso, los problemas o el sentimiento de minusvalía e impotencia que puede agobiar a cualquier persona en algún momento de su vida.
Invoca  el éxito del autor (él mismo) y su reconocimiento por personajes de talla mundial.  Pienso que busca convencer subrepticiamente con el argumento de su autoridad e incluso presenta su mensaje como proveniente de la mano de Dios. Según él,  constituye el resumen y la quintaesencia de la buena filosofía de vivir extractados de la Biblia y de unos cuantos libros de literatura, filosofía, historia, siquiatría.
La fórmula consiste en aceptar que con un control mental conseguido a través de ciertos rituales y de la repetición de un ideario: El memorando de Dios, se va a lograr el Milagro más grande del mundo que es la resurrección del muerto en el que nos hemos transformado.  Según el autor, nos hemos convertido en prisioneros de ideas equivocadas y no vivimos realmente todo nuestro potencial. La meta es liberarnos de ese estado de muerte y para pasar a una vida plena.
Los mandamientos fundamentales de este ideario son cuatro:
Cuenta tus dones
Ten conciencia de tu individualidad.
¡Sigue adelante otro kilómetro!
Usa sabiamente tu poder de elección:
Elige amar... en lugar de odiar.
Elige reír... en lugar de llorar.
Elige crear... en lugar de destruir.
Elige perseverar... en lugar de renunciar.
Elige alabar... en lugar de criticar.
Elige curar... en lugar de herir.
Elige dar... en lugar de robar.
Elige actuar... en lugar de aplazar.
Elige crecer... en lugar de consumirte.
Elige bendecir... en lugar de blasfemar.
Elige vivir... en lugar de morir.

Da la sensación de que el autor está convencido de que realmente va a salvar a muchos con su fórmula…
El fondo del mensaje que no supera unos consejos de sentido común, está envuelto en una narración que busca sorprender y subyugar a personas que están en condición de vulnerabilidad.
El libro se vende por sí solo porque aplica las estrategias de manipulación de masas más evidentes. Reconoce una gran debilidad del hombre actual, alejado de la religión, el individualismo. Mucha gente busca afanosamente un sentido para su vida, una luz que le señale el camino. El libro responde a esta necesidad ofreciendo una solución fácil al problema de la búsqueda de la felicidad. Apela también a la tendencia a sumarse al grupo. La mayoría está siempre dispuesta a seguir al líder dominante que en este caso es el autor del libro.
Pienso que libro es la propuesta de un hombre bienintencionado que hizo un resumen de los que, según él, son los principios básicos sobre los que se fundamenta la felicidad y los presenta como el Memorando de Dios.  Esta propuesta no puede compararse con la vivencia de una fe sólida y la pertenencia a una comunidad como puede ser, por poner un ejemplo, la Iglesia católica.  
Con más de dos mil años de camino y crecimiento en la construcción del Reino de Dios, con un cuerpo de conocimientos fruto del trabajo teológico, con el testimonio de miles de santos…con la presencia viva del Espíritu Santo que la acompaña, la iglesia ofrece lo que ningún auto proclamado profeta puede hacer. Cada una de las grandes religiones ofrece un camino que es fruto de una sabiduría acumulada por milenios.
Pero incluso hoy día la ciencia de la sicología ha avanzado mucho en el tema de la felicidad. Hay conocimiento científico fundamentado que nos enseña cuáles son las actitudes, las ideas y los hábitos que conducen a una vida más satisfactoria. No se trata de fórmulas fáciles, se trata de cambiar maneras de ser y  de pensar.  El  conocimiento de uno mismo, y el esfuerzo para lograr unas relaciones más satisfactorias y significativas con los otros no son fáciles de alcanzar, pero son lo más importante.
El  construir unas relaciones basadas en la confianza, el respeto, la compasión y la solidaridad son la base de una vida feliz.
No creo que quien por obediencia, respeto a la autoridad o desespero siga la prescripción de leer durante 100 días el Memorando de Dios, esté haciendo un cambio interior firme y duradero, solo se está aplicando un auto lavado cerebral.
Es fácil imaginar que  Og Mandino y sus editores sí estarán felices pues han ganado millones de dólares con este tipo de libros…









viernes, 14 de agosto de 2015

Por qué el número de creyentes acríticos crece y la ciencia no interesa al público.


Voy a centrarme en la teoría de Darwin ya que está en el foco de la polémica entre la ciencia y la religión.
Aún hoy día para algunas personas es difícil conciliar la creencia en entes espirituales como el alma o Dios, con el reconocimiento de que existen mecanismos en el cerebro sin los cuales es imposible pensar o sentir y, sobre todo, que estos mecanismos han evolucionado desde prototipos presentes en antepasados comunes a nosotros y a nuestros parientes más próximos los simios. La idea de que para explicar esta evolución en términos generales no es necesario introducir entes espirituales pues basta con acudir a circunstancias y factores enteramente naturales y materiales, genera molestia en aquellos que fincan sus creencias metafísicas en alguna carencia básica de la materia la que de alguna manera no podría superar ciertas  barreras y alcanzar algún nivel de espiritualidad, para ellos necesario en el terreno de lo  humano.
Una de estas ideas es la creencia en la libertad del hombre. No estamos determinados de la misma manera como lo está la materia bruta o los animales.
La teoría de Darwin afirma que las especies cambian por descendencia con modificación debido a que los organismos de una especie varían mucho en sus características particulares lo que los hace más o menos aptos para la supervivencia en cada medio ambiente particular, y, como en cada momento la reproducción  genera muchos más individuos de los que pueden alcanzar la edad reproductiva,  la lucha por los recursos selecciona a los más aptos.
Darwin evitó usar la palabra evolución pues en su época esta palabra estaba asociada con teorías opuestas y se asociaba también con la idea más amplia de progreso lo que imponía connotaciones políticas indeseables.
Algunos como Daniel Dennet (uno de los 4 jinetes del ateísmo) piensan que con su teoría Darwin logró unir el ámbito de la imperfección e inercia material con el riquísimo mundo del sentido bajo una teoría metodológicamente naturalista. Pero preguntémonos ¿cuál sentido? No puede haber sentido en el azar.
Una ley como la que establece que el mecanismo por el cual las especies evolucionan es la selección natural, es como la ley de gravitación, un mecanismo de la materia. Algo inapelable y ciego.
No es necesaria la intervención de Dios en cada momento evolutivo así  como no es necesaria en cada instante de la caída de una piedra.
La visión corriente en la época de Darwin (mediados del siglo XIX) era la de que o bien las especies eran fijas o bien la materia incluía un principio vital no material que guiaba la evolución.
La revolución copernicana chocó en la época de Galileo con la oposición de la iglesia o al menos de los sectores conservadores y ortodoxos que creían en la interpretación literal de la Biblia.  La visión bíblica del universo sustentaba la posición privilegiada del hombre en el universo.
La teoría de la evolución empeoró las cosas para los fundamentalistas puesto que ahora era la jerarquía del hombre entre los seres vivos la que se ponía  en cuestión. Para Darwin somos de la misma materia que los demás animales. Como científico Darwin era profundamente materialista.  
Pero no se puede decir que fuera enemigo de la religión, entendida como un núcleo de creencias que dan respuesta al problema existencial y del bien y el mal y que nos hace unirnos alrededor de valores sagrados, incluso había pensado hacerse clérigo. De lo que era enemigo era de la abdicación de la razón que suponía el dogma religioso. Consciente de las consecuencias de su trabajo para la cosmovisión imperante, no solo retrasó la publicación de su trabajo durante casi veinte años, sino que también evitó consuetudinariamente dar declaraciones públicas sobre las implicaciones filosóficas de su teoría. En 1880, escribió a Karl Marx:
 Me parece (con o sin razón) que los argumentos directos contra el cristianismo y el teísmo apenas tienen ningún efecto en el público; y que la libertad de pensamiento será mejor promovido para el humano en pie que sigue el progreso de la ciencia por un esclarecimiento gradual. Yo, por lo tanto siempre he evitado escribir acerca de la religión y me he limitado a la ciencia. (Tomado de : Siempre desde Darwin: Reflexiones sobre Historia Natural, por S. J. Gould )
Sin embargo, el contenido de su trabajo era tan chocante para el pensamiento tradicional occidental que la resistencia persiste.
S. J. Gould dice que el hecho de que el potencial de la mente o la armonía del universo despierten nuestra admiración es independiente de que se las atribuyamos al azar y a las fuerzas naturales o a un Dios creador y diseñador.
Pierde de vista que la religión no es principalmente un dogma o unas creencias sostenidas individualmente sino sobre todo unas prácticas, rituales, actitudes y sentimientos compartidos. La fe no es irracional pero va más allá de lo racional. Es una necesidad tanto intelectual como afectiva que tiene que ver con la búsqueda de sentido y la inquietud acerca de nuestro lugar en el cosmos.
¿De dónde surgió el materialismo de Darwin y su desconfianza por la religión?  Como en tiempos de Galileo la sociedad de su época castigaba la libertad de pensamiento. Sectores conservadores atacaban y vetaban todo aquello que se opusiera a lo establecido. ¿Han cambiado mucho las cosas desde entonces? A veces nos parece que no.
Por otra parte, por cinco largos años a bordo del Beagle la compañía obligada del capitán Fitzroy, aristócrata, conservador y lector fundamentalista de la Biblia, ante quien Darwin debía pleitesía por su posición de subordinado, a pesar de la antipatía que le generaba, pudo inclinar la balanza en contra de la religión.
La relación entre ciencia y religión es compleja y está plagada de malentendidos. Constato que:
·        No toda persona religiosa es fundamentalista y cree en la literalidad de las escrituras.
·        Muchos intelectuales y científicos son personas religiosas.
·        Hay quienes piensan que la ciencia moderna floreció en el mismo ambiente religioso que el que dio origen al capitalismo, el puritanismo.
La gran mayoría del público ni es ilustrado en asuntos de teología ni en asuntos de ciencia y se limitan a seguir a sus líderes pues no están capacitados para discernir la verdad que cada vez se hace más y más compleja.
Actualmente la situación se ha invertido, antes se pretendía que la Biblia contenía la verdad en asuntos científicos y hoy se piensa que la ciencia posee la verdad en asuntos existenciales y humanos que exceden su competencia. La eficacia y el prestigio de la ciencia han conducido a un estado de cosas en que, por lo menos en los círculos del poder, a los que hablan en nombre de la ciencia se les concede autoridad y se identifica la religión con la charlatanería.
Desgraciadamente la mayoría de los líderes religiosos carecen de competencia en asuntos científicos y lo que es peor, promueven la  creencia ciega y la obediencia como virtudes.
También hay que reconocer que la mayoría de los que esgrimen la lucha por la ciencia en contra de la religión no han pasado del primer grado en catecismo. Me atrevo a asegurar que pertenecen a las élites más arrogantes que hay en este momento en el planeta, son tremendamente individualistas  y están muy alejadas de cualquier clase de sufrimiento o lucha por la vida.
La figura de Darwin es un arquetipo del científico de todas la épocas. Gozó  de entera libertad y de tiempo y recursos ilimitados para dedicarse a su pasión por investigar. Su vida fue muy distinta de la de un ciudadano del común.
¿Con quién se va a identificar un pueblo? No es con ese tipo de personas como los científicos aristócratas de hoy y de siempre cuya realidad existencial los asemeja a seres de otro planeta.  Tampoco con los maestros de los barrios marginados. Los que enseñan ciencias no son capaces de convencer tampoco. ¿Por qué no convencen? Porque ellos mismos no están convencidos. Los maestros no han conocido la ciencia más que de oídas y como otro dogma u opinión más. Para ellos, así como para los líderes religiosos, es asunto de autoridad, no de pensamiento crítico.
En Latinoamérica la religión no ha muerto, las iglesias tradicionales se mantienen y sus líderes son cada vez más capaces, cultos y comprometidos. Los nuevos grupos pentecostales crecen en número y hay pastores de todas las denominaciones religiosas que son capaces de irse a los barrios, hablarle al pueblo en su lenguaje, acompañarlos y ofrecerles guía y esperanzas.
Es por esto que en países donde hay pobreza, violencia, caos y sufrimiento, aumenta el número de creyentes (aunque no siempre su calidad) y a la ciencia nadie le hace caso.


sábado, 11 de julio de 2015

NECESITAMOS CREER



A propósito de
“La Evolución del Comportamiento Religioso” por Nicholas Wade en El instinto de la Fe: Cómo la religión evolucionó y por qué perdura.

La creencia en la solidez de los cuerpos, en su temperatura y hasta en su posición o velocidad, sirve, pero parece un engaño si consideramos los conceptos y entes  de la teoría cuántica o de la teoría de cuerdas o de la física de partículas que son las que creemos que llegan hasta el fondo de la  "realidad”. ¿Se deduce entonces que vivimos creyendo en fantasmas?
¿Y qué decir de la creencia en la existencia de dioses y el mundo sobrenatural?  ¿Son otros tantos mitos y espejismos que nos tranquilizan, o corresponden a algo real?
El hecho de que todos los pueblos han conocido y practicado alguna forma de religión obliga a concluir que el comportamiento religioso tiene una base genética.  Pero ¿es la tendencia hacia el comportamiento religioso un rasgo adaptativo o accidental de la especie humana?
La respuesta a esta pregunta, según N. Wade,  se encuentra en el análisis  del ajuste a la realidad y los comportamientos que esta tendencia  induce y no tanto en los contenidos fácticos particulares de las diversas narrativas religiosas.
En EL INSTINTO DE LA FE,  Wade sostiene que el paso de los grupos de homínidos semejantes a los actuales chimpancés, fuertemente jerarquizados y estructurados alrededor de un macho alfa, a las comunidades igualitarias de cazadores recolectores, hizo necesario crear mecanismos para que los individuos priorizaran las necesidades del grupo por sobre sus propios intereses y esto se logró en parte gracias a la religión.  Los grupos capaces de creer en los dioses, de estar unidos a través de rituales y creencias comunes y un sistema de valores con premios y castigos, así como la idea de un alma que pervive después de la muerte y de unos dioses capaces de ver, castigar o premiar tuvieron ventaja sobre los grupos que no poseían estas capacidades.  La selección de grupo fue el mecanismo mediante el cual estos rasgos se hicieron prevalentes en las primeras poblaciones de nuestros remotos antepasados. Ya que un instinto para la fe promovió la supervivencia de algunos grupos, los genes que lo portaban se hicieron universales en la población.
Algunos científicos sociales consideran que el comportamiento religioso es una consecuencia accidental de la manera como trabaja el cerebro, en particular de la teoría estándar de la mente, y por lo tanto es un rasgo no adaptativo. En particular Steven Pinker y Richard Dawkins, ambos, fervientes críticos de la religión sostienen el punto de vista no adaptativo aunque con argumentos poco convincentes. Pinker sostiene que la religión fue inventada por los sacerdotes para beneficio propio, olvidando el hecho de que durante la mayor parte de la historia las tribus no contaron con sacerdotes o chamanes y todos tenían acceso a la experiencia extática sin distingos de ninguna clase. Dawkins por su parte sostiene que el hombre tiene tendencia a creer en lo que le dicen sus padres, lo cual es cierto, pero pasa por alto el hecho de que lo central de la experiencia religiosa no es tanto un determinado conjunto de creencias o ideas sino unos comportamientos inducidos por ellas.
La evolución de los comportamientos sociales plantea el interrogante de cómo las conductas altruistas y heroicas en defensa del grupo pueden haber evolucionado teniendo en cuenta que no favorecen al individuo. Darwin sugirió que la evolución no ocurre solamente a nivel del individuo sino también a nivel de los grupos. Esta teoría es apoyada actualmente por David Sloan Wilson y Edward O. Wilson.
El debate respecto a la evolución de grupo no ha sido resuelto aún por los biólogos.
El caso es que el altruismo y heroísmo favorecen a un grupo sobre otros, pero no favorecen a un individuo al interior de un grupo.  El problema está en determinar cuál de estas dos tendencias opuestas juega un mayor papel.
Aunque en la mayoría de las especies la selección de grupo juega un papel menor, varios autores sostienen que en el caso de la especie humana puede haber jugado un papel preponderante debido en primer lugar a desarrollos como el lenguaje la fabricación de armas y sobre todo el fuerte conformismo y presiones hacia el cumplimiento de normas dentro de los grupos que jugaron a favor del igualitarismo y en segundo lugar la prevalencia de las guerras entre tribus durante la mayor parte de nuestra historia evolutiva. En este continuo estado de guerra las tribus más cohesionadas y altruistas tenían ventaja sobre las que lo eran menos.

D. S. Wilson rechaza el punto de vista según el cual la creencia en los elementos sobrenaturales y no racionales de la religión deberían ser considerados una aberración mental. Por el contrario, dice, “la creencia religiosa está íntimamente conectada con la realidad al motivar comportamientos que son adaptativos en el mundo real, un logro que sorprende dada la complejidad que se requiere para llegar a estar conectados en este sentido práctico.”
Una de las maneras en las que la religión conecta con la realidad es a través del uso de símbolos sagrados. Estos símbolos evocan emociones y las emociones son mecanismos antiguos muy evolucionados para motivar comportamientos adaptativos lo cual se hace en parte a nivel inconsciente. “Los símbolos sagrados organizan el comportamiento de la gente que los considera sagrados” dice Wilson.
Según este mismo autor, es esta organización y no la implausibilidad de ciertos elementos de una narrativa religiosa, los que deben contar como criterio para la efectividad de un determinado credo. La adaptabilidad de unas creencias religiosas debe ser juzgada por los comportamientos que motiva y no por la correspondencia factual con la realidad.
Pero acaso no es este el criterio principal de aceptación de una teoría científica? No creemos en la teoría cuántica por su plausibilidad o correspondencia intuitiva con la realidad, sino por su eficacia a la hora de hacer predicciones y obtener el control del mundo natural.  
Según N. Wade, los primeros comportamientos religiosos o pre-religiosos pudieron haber sido las danzas y movimientos rítmicos que inducen una fuerte cohesión en un grupo. Estos rituales pudieron surgir junto con la música antes de la aparición del lenguaje.
 También argumenta que el soñar con los antepasados originó la idea de un mundo sobrenatural.  Las narrativa que inducían conformidad con las normas del grupo y respeto de ciertos valores fueron eficaces a la hora de inducir comportamientos adaptativos.
El hombre necesita creer en algo. Nuestra mente no tiene acceso a la realidad cruda y todo lo que podemos hacer es interpretar las cosas y creer aquello que nos permita sobrevivir física, sicológica y espiritualmente.   El criterio de verdad de una determinada creencia es que ella nos permita dominar el entorno, vencer enfermedades y alcanzar felicidad y nos evite estrellarnos contra la pared.
El ser humano, desde sus antecesores más remotos, desarrolló un sistema de órganos para percibir la realidad  con el objeto de sobrevivir. Vemos, oímos, olemos, tocamos, para poder vivir y reproducirnos. Y esto nos lleva a creer en la realidad de eso que vemos, oímos y sentimos.  ¿Tiene algún sentido decir que precisamente porque sirve, no hay que creer en ello y que lo que vemos, olemos, tocamos es un espejismo? 
Por otra parte, la existencia de las religiones permite inferir que  hemos desarrollado un sentido interno para realidades sobrenaturales y se ha ido ganando en comprensión de que la funcionalidad de esta creencia tiene que ver con la sobrevivencia como grupo, con la sobrevivencia sicológica, la sobrevivencia del yo después de la muerte, para la paz mental y la felicidad. Esto es lo que ofrece la religión.






viernes, 21 de noviembre de 2014

VIENTOS SALADOS

Comentario sobre la novela de Joanne Rochette, novelista quebequense actualmente en Bogotá.

¿Cuáles son estos vientos salados? Los vientos marinos que a la vez animan la vida animal y asfixian la vida del alma. Los vientos de la libertad.  O del ansia de libertad, ese espejismo que nos impulsa a la aventura, a transitar por mares insondables donde la razón se pierde.
El delirio, según Delphine comporta su propia inteligencia.  Penetrar esta nueva dimensión, dejarse llevar por estos vientos, es algo del orden de lo sagrado.
Delphine descubre esta chispa en brazos de Ernesto. La visión de una mano, el contacto con este ser libre y viril, la conducen por caminos extraños y atrevidos.
Ernest, piloto del rio San Lorenzo, por su parte, solo está comprometido con el rio. Lo conoce hasta en sus más mínimos detalles, y gracias a esto  puede pilotar con éxito grandes barcos desde Bic, a la desembocadura hasta Quebec y más allá, hasta el otro lado del mar, Londres o Liverpool.
De un padre que veían solo en invierno, marino y librepensador, Ernest y sus hermanos habían recibido como herencia “una especie de confianza que les hacía inaccesibles a la tontería de los demás, las burlas de los niños en la escuela no los alcanzaban”.  Ni el cura del pueblo que lograba someter fácilmente a las reglas del catolicismo romano a la mayoría, había podido evitar que asumieran libertades y actuaran según su parecer. ¿No era acaso el mar, siempre en movimiento de modo que no podía engendrar más que inestabilidad, desorden y anarquía, quien había inspirado el paganismo griego?
Delphine, por su parte, es libre frente a las mujeres del pueblo, sometidas a las labores domésticas, los embarazos sucesivos y a la continua espera de sus hombres. Ella se deja llevar de su pasión y deja Montreal para ir a Bic, el pueblo de Ernesto.  Allá se encuentran en los escasos momentos que los ires y venires del marino le permiten acercarse a su lecho.
Pero Delphine avizora una vida de continua espera, de angustia,  de pérdida de sí,  y decide  someter su cuerpo a fin de asegurar la libertad de su espíritu.
Pero esta búsqueda de libertad por parte de Delphine y de Ernest no acaba bien. El conflicto no se resuelve porque, por caminos separados ambos sucumben a un destino trágico.
La trama desarrolla una serie de paradojas. Delphine envidia la libertad de Ernest.  Se lo imagina cruzando los mares y siendo el timonel de su propia vida, yendo y viniendo a su antojo mientras ella lo espera  ansiosamente. Pero él se compara a  veces con los marineros de barcos que surcan los océanos mientras que él está obligado a recorrer siempre la misma ruta... Delphine deja a Ernest para ir a trabajar con su hermano mientras lleva una vida de familia que no la esclaviza en la medida en que el amor está ausente.  Finalmente una circunstancia accidental  le muestra lo lejos que está de tener el control…
Esta novela nos lleva a descubrir el  mundo de los pilotos del rio San Lorenzo en el Quebec de comienzos del siglo XX mientras contemplamos la historia del amor entre una mujer citadina y un marino;  amor que atraviesa por las dificultades de toda pareja,  no resueltas aún hoy, de un encuentro por fuerza disparejo, la pasión que obnubila, la pérdida de la libertad, la familia… Delphine es una mujer de ayer, de hoy, de siempre…