lunes, 4 de agosto de 2014

Preguntas sobre el cómo, cuándo y porqué, del porqué.



La teoría que trata de entender cómo nos explicamos nuestra propia conducta o la de los demás se llama teoría de la atribución.  Y como toda teoría tiene sus leyes y sus conceptos. Uno de ellos es el error fundamental de atribución que consiste en atribuir a causas internas o disposicionales  una conducta que realmente es causada por factores externos. Por ejemplo, una persona (puntual) llega tarde a una entrevista porque hubo un paro de transporte inesperado. El entrevistador, sin embargo, atribuirá el hecho a que la persona impuntual.
Se está cometiendo un error porque lo que se pronostica es que la persona, en caso de ser contratada, va a seguir llegando tarde lo cual no es cierto… ¿Aunque, quien podría verificarlo?
En todo caso suponemos que en alguna estadística se puede demostrar que el promedio del nivel de impuntualidad de los que llegan tarde a una entrevista cualquiera es superior al promedio de ese mismo nivel entre los que no llegan tarde a esa misma entrevista.
¿Pero… de un hecho estadístico se pueden inferir causas de comportamientos particulares?
Veamos el siguiente caso. Si sabemos que solo un 10% de las personas firma una petición para aumentar las penas al maltrato animal, y si x persona particular no firma la carta, ¿podemos de ahí inferir que esta persona no lo hizo por una disposición interna como por ejemplo que no le gustan los animales o que no le gusta firmar peticiones? O simplemente diríamos que no firmó porque esto es lo normal, ya que la mayoría de la gente no firma. Lo que es normal no requiere causas o explicaciones ulteriores.
Si algo cae, no preguntamos el porqué. Es normal que las cosas caigan. O podemos referirnos a la ley de gravedad. Todo cae. Muy distinto es preguntar si algo, como por ejemplo un globo, no cae, por qué no cae.  Y se tenderá a buscar la causa en una propiedad interna del objeto. Quizás está hecho de un material especial, quizás tiene una energía …algo interno.
Entonces si actuamos normalmente, o sea de acuerdo con lo esperado, esa ley general es toda la explicación que puede darse. No salimos desnudos a la calle porque nadie lo hace, y punto.
Pero, si alguien sale a la calle desnudo, esto sí requiere una explicación en términos de algo particular de esa persona, quizás esté loco, quizás es un artista en plan de realizar un performance…
En todo caso, me parece que el hecho de que las causas de una conducta particular puedan referirse a estadísticas  inquieta y abre la puerta a muchos interrogantes.
Consideremos la situación que ser presenta cuando la probabilidad de ocurrencia de algo es del 50%.  ¿Se puede, incluso en esta circunstancia preguntar por la causa de que tal cosa ocurra o no ocurra?
Por ejemplo. Una pareja fracasa en su matrimonio. Seguramente se preguntará por qué fracasó, si, como la mayoría, esperaba envejecer con su pareja, en la pobreza y en la prosperidad, en la salud y en la enfermedad, etc etc
Pero resulta que estadísticamente es cuestión de azar porque el 50 % de los matrimonios terminan en divorcio.
Entonces, ¿es igual de tonto preguntarnos por qué fracasamos en el matrimonio que preguntar por qué al tirar una moneda salió cara o salió sello?
Claro que en el caso de las situaciones humanas hay que considerar el factor de la libertad. Puede ser que todo el mundo haga las cosas de determinada manera y sin embargo uno siempre tiene libertad de hacerlas de otra. Por lo menos esa es la sensación que uno tiene, pero… ¿es la sensación de libertad lo mismo que la libertad?

sábado, 2 de agosto de 2014

VEMOS LO QUE QUEREMOS VER Y LOGRAMOS LO QUE PRONOSTICAMOS




Para los que en internet publican noticias que apoyan su visión de la realidad e ignoran todo lo que podría ponerla en duda.
Pongan atención por favor ustedes, personas fanáticas y sesgadas: no voy a contradecirlas para continuar un diálogo de sordos en el que ustedes repiten su lista de slogans. Es posible que los del grupo contrario hagan lo mismo, si ustedes y acaso ellos han logrado que la polarización llegue a extremos. ¿Están seguros de que tienen la razón? Pues deténganse un momento a pensar, ¿no sienten los otros eso mismo? Entonces, ¿no es razonable pensar que la verdad no está de un lado o de otro sino quizás en algún punto intermedio?
Además, quizás no se trate ni siquiera de buscar la verdad. Sino verdades diferentes. Ustedes pueden tener la razón… ¡exactamente lo mismo que  ellos!
Se han hecho numerosos experimentos que confirman que vemos lo que queremos ver y no vemos lo que no queremos ver.  Si tenemos una teoría, vemos todo lo que nos la confirma y no vemos lo que la contradice. Eso, en sicología social, se llama sesgo confirmacional.
Entonces, ¿no sería más prudente, dar paso a la duda? Pensar que quizás podemos estar equivocados y que los otros pueden tener por lo menos parte de razón?
Lo cierto es que todos los seres humanos queremos lo mismo, vivir en paz, compartir este mundo y sus riquezas. Trabajar, crear, tener libertad.  No queremos la guerra. En ella todos perdemos. Entonces, si todos estamos de acuerdo, ¿por qué vamos en la dirección contraria?
Atacándonos y sembrado cizaña solo lograremos seguir en la miseria, la inseguridad y el terror.
¿Quién nos nombró jueces de los demás? Será mejor mirar la viga en nuestro ojo que andar buscando pajas en los ojos de los demás. Ya el juicio vendrá en su debido momento, al final de la historia. Solo Dios ve la verdad en el corazón del hombre, porque, ¿qué sabemos de los motivos o de las buenas o malas intenciones de los demás? ¿Acaso conocemos las disposiciones innatas, la historia personal, las circunstancias de cada persona?  No, esas cosas solo están al alcance de Dios. Entonces recordemos lo que dice la Biblia:  con la vara con que midiereis serás medidos,  y también no juzguéis y no seréis juzgados. Y ya que todos estamos en el  mismo bosque, no le echemos leña al fuego o nos quemaremos todos.
Por otra parte, y suponiendo que hemos sido capaces de reconocer que de pronto la realidad no es exactamente como nos la imaginamos, es bueno tener presente el teorema de Thomas:
“Si una situación es definida como real, esa situación tiene efectos reales.”
O sea, la manera como nos representamos la realidad tiene graves consecuencias.  ¿Cuáles? Por ejemplo las profecías autocumplidas. Una profecía autocumplida es, como lo definió el sociólogo Robert Merton:
“Una profecía que se autorrealiza. Al principio es una definición «falsa» de la situación pero luego despierta un nuevo comportamiento que hace que la falsa concepción original de la situación se vuelva «verdadera».
Por ejemplo. Alguien sugiere que cierto banco está en bancarrota. Entonces todo el mundo retira sus fondos de dicho banco y efectivamente entra en bancarrota lo cual confirma la suposición inicial.
Entonces, si pronosticamos que, por ejemplo en una negociación, el contrario miente y no va a cumplir los compromisos, ¿no estaremos, al profetizar algo que no queremos, contribuyendo a lograr precisamente lo contrario?

viernes, 1 de agosto de 2014

Identidad, género e historia personal. Análisis del video "1977" de Peque Varela.



Me propongo analizar el video “1977” desde el referente de mi propia historia personal y teniendo como referencia los materiales y las ideas del curso representaciones culturales de las sexualidades de la Universidad Autónoma de Barcelona.
La tarea de tratar de conceptualizar, de crear un esquema de conceptos desde el que abordar la problemática de la construcción de identidad ligada al sexo-género y enmarcada dentro de una cultura y de una historia personal es bien difícil. En este escrito trataré de apropiarme del discurso que  cuestiona y trata de visibilizar los dispositivos a través de los cuales la cultura hetero-patriarcal impone una mirada y una dominación sobre lo considerado anormal.  La creación de un discurso emancipador es de la incumbencia de todos.
Como dice Krishnamurti:
Nosotros vivimos de palabras, y las palabras se vuelven también nuestra prisión. Las palabras son necesarias para comunicarse, pero la palabra jamás es la cosa. Lo real no es la palabra, pero la palabra se vuelve de máxima importancia cuando ha tomado el lugar de lo que es. (J. Krishnamurti, Cartas a las Escuelas, tomado de internet.)  
Como apenas estamos iniciando la tarea de intervenir el lenguaje para que sea más incluyente y no opresivo, y, de alguna manera estamos aprisionados en el diccionario de Maria Moliner, para citar uno de los textos que se nos proponen, no es fácil poner en palabras lo que algunas propuestas artísticas como el corto de animación “1977” de Peque Varela tratan de comunicar.
Nací en una familia de maestros, y tuve 6 hermanitas y un hermano. Me eduqué en un colegio público de niñas. Mi universo infantil era primordialmente femenino.
La protagonista del video, que llamaremos La peque, por su parte, ingresa en un universo mixto, y desde muy pequeña se siente presionada a unirse al grupo de las niñas y a asumir comportamientos específicos. Los juegos no son neutros sino que se participa en ellos desde la feminidad o la masculinidad.
En mi caso no fue así.  Se jugaba a la pelota simplemente o a “la mamá y la hija”, o sea a la familia. Pero esto era lo natural puesto que el modelo a seguir era el de mi madre, madre de muchas niñas.
La madre de La peque no parece haber sido un personaje determinante en la formación de su identidad. No se la muestra jugando con muñecas.
Luego viene el ingreso a la escuela y al espacio público.
La peque siente como violento el tener que usar ropa de niña, hacer planas con letras derechas, seguir normas para todo. Muchas veces siente un malestar en el vientre que se simboliza por un garabato interior con el que lucha…sin embargo parece lograr un cierto acomodamiento.
Pienso que al crecer en un universo tan predominantemente femenino, y tal vez por habérseme permitido ingresar con entera libertad al mundo de los libros, mi verdadero universo fue más interior que exterior. Pienso que crecí más como ser humano genérico que como mujer. Y eso es raro porque el ser humano genérico es el hombre. De modo que de alguna forma yo era hombre, en el sentido de ser humano genérico, antes que niña o mujer.
A propósito, y ya que como dice Meri Torras el cuerpo es la representación del cuerpo, nuestros cuerpos de mujeres, de niñas, de futuras madres, era lo que nosotros nos representábamos y eramos.
Nos proponían jugar al sol y al agua, usábamos pelo corto, pantalones…  en esto me identifico con La peque. Ella también parece haber sido ajena a las artes femeninas de la coquetería o de la seducción. No se sintió presionada a  para ser una niña bonita y logró vivir cómodamente en su cuerpo.
La normalización impuesta por la sociedad, y sobre todo por el padre, como para La peque, es representada por  la niña que es conducida través del tablero del juego de sociedad … pero esto en realidad es solo un juego… la vivencia interna, la realidad no logra ser aplastada.
Bueno, luego vino el asunto de la llegada de la primera menstruación. Como La peque, yo también oí la dichosa frasesita:
“ya es mujer”
Suena como una sentencia, una condenación a un sino desdichado…
Esa asociación de la mujer con lo biológico es algo aterrador. Los hombres creen que para una es natural, que de alguna manera una solo es una mujer, que si una se acerca a ellos solo lo hace como mujer y no como ser humano. Me ha pasado muchas veces. Es por esto que el dicurso queer me parece liberador no solo para quienes tienen un sexo ambiguo o algún transtorno de identidad de género…todas nosotras estamos en mora de asumir la identidad de seres humanos y punto, y de que se nos reconozca como tales. El rótulo mujer, de alguna manera deshumaniza.
Igual deshumaniza el tratar de ser macho… o lesbiana pura, o gay puro…
¿Qué otros aspectos podemos destacar del video?
Recuerdo que al tratar de asignar a María, aparentemente así se llama La peque, un género, surge la anomalía  y parece estar mal clasificada. Es María y está en el equipo de los hombres. Y peor, ¡le gusta otra niña!  Fatalmente llegan los insultos, la violencia que pretende enmarcarla, marimacho, marica…
Como dice Teresa de Laurentis
“El género, como la sexualidad no es una propiedad de los cuerpos o algo que existe originariamente en los seres humanos, sino que es el conjunto de los efectos producidos en cuerpos, comportamientos y relaciones sociales debido al despliegue de una completa tecnología política.”
Volviendo al video, finalmente La peque decide que no le van a importar los insultos como marica o marimacho y que no se va a amargar por lo que piensen los demás. Le da un puntapié a estos estereotipos  y se lanza a la vida son más estorbos.  Se me ocurre que quizás viva un lindo amor, como la protagonista de Te dejo, amor, en prenda el mar” de Carmen Riera, o, más probablemente, se dedique al cultivo de lechugas y de vez en cuando se reúna con sus amigas de Barcelona en El banquete de Safo

sábado, 3 de mayo de 2014

¿Hay libertad?



Estamos un una sociedad que se dice libre. En un estado que dice respetar la vida, la libertad, la propiedad. El esclavismo hace mucho se acabó, las mujeres tenemos derechos civiles, hay libertad de prensa, libre mercado... pero...¿somos en verdad libres?
Es cierto que el estado debe imponer restricciones al derecho de propiedad sobre nosotros mismos. Sea por fuerza de razón o por que creamos que Dios es nuestro dueño, hay límites, y muchos aceptamos que no podemos hacer con nosotros mismos cualquier cosa.
Pero cuando la libertad es la libertad del pobre para dormir debajo de un puente … o de una madre o un padre para repicar y andar en la procesión, como dicen o sea para trabajar y llevar la casa en jornadas de 20 o mas horas diarias... o la libertad del individuo para aceptar cualquier cosa de una empresa o del estado, uno se pregunta ¿de qué libertad hablamos?
¿Será acaso de la libertad para firmar contratos que lo obligan a pagar impuestos y contribuciones a salud antes de haberle pagado bajo amenaza de no pagarle?
Vamos al fondo de la cuestión. Locke pone los fundamentos de la libertad en la propiedad de uno mismo. En el estado de naturaleza cada quien es dueño de sí mismo. Y por lo tanto no puede ser obligado a trabajar para otro, a ceder sus posesiones a otro. Por ser dueños de nosotros mismos no podemos ser tratados como posesiones, como cosas de otras personas. No podemos ser esclavos sin atentar con un principio natural. Ni siquiera podemos hacernos esclavos por voluntad propia, eso sería ir contra nuestra naturaleza.
Este principio de dignidad arraigado en nuestra conciencia nos lleva a rebelarnos contra toda imposición arbitraria caprichosa o injusta.
Pero desafortunadamente hay que reconocer que una bella teoría como esta choca frontalmente contra una realidad muy distinta.
Primeramente pensemos en el niño o niña. No es libre porque debe hacer lo que sus padres le indican. Lo que la escuela le indica, lo que su comunidad de pares le indica, coerciones a veces incluso en oposición unas con otras.
Llega el adolescente a la edad de la rebeldía pero si se libra de sus padres, cae en las garras de otros amos. Buscando libertad se encadena a sus amigos e incluso a sus propios impulsos descontrolados...quiere ser libre para hacer lo que quiera pero ni siquiera sabe lo que quiere.
Eventualmente alcanza el joven la mayoría de edad y se dicta sus propias normas. Por supuesto no puede cumplirlas pues hay conflicto entre ellas y las de una sociedad no siempre lógica o justa.
Para el adulto prima el principio de supervivencia o de realidad. Hay que firmar cualquier cosa que la letra menuda diga para poder hacer algo, la libertad de que hablamos es la libertad de aceptar la injusticia y el absurdo.
Hablando de absurdos reseño uno más o menos inocuo. Uno llama al 113 en Bogotá y una grabación le informa: “Ud. acaba de elegir la opción, consulta residencial de Bogotá. Si su consulta es diferente a esta tendrá un costo de 300 pesos más ivaQueda uno en corto circuito cerebral tratando de entender.
Hay absurdos serios como el de obligar a un muchacho de 18 años a pagar la libreta militar para poder tener permiso de trabajo cuando para poder pagarla tiene necesariamente que poder trabajar. ¿Cómo se sale de este círculo vicioso?
Si no actúa uno según normas que se imponen para cuidar sobre todo a esos otros mas grandes, las empresas, el estado, se queda sin los servicios, sin el sueldo, sin nada. ¿Acaso puede poner sus propias condiciones en pie de igualdad?
El estado de naturaleza, no idílico sino ya corrompido por la guerra es lo que nos lleva a fortalecer los lazos tribales, o, preferiblemente a crear el estado de derecho, a asociarnos bajo un gobierno. Nada impide que ambas cosas coexistan...
Pero entre el estado de naturaleza y el contrato social, la libertad se pierde.
¿Que nos queda? Pues la libertad interior. No la de Sísifo que acepta subir su roca reivindicando el absurdo, sino la de quien confía en la victoria del espíritu humano cobijado por una realidad que nos supera pero que nos guía y a la larga nos entrega la victoria.

domingo, 30 de junio de 2013

Acerca de" Historia de las misericordias de Dios en un alma" de la madre Laura Montoya


La lectura de esta autobiografía de la madre Laura, primera mujer colombiana declarada santa, depara grandes sorpresas y la mayor de ellas es que con esta declaratoria, se reivindica la imagen de una mujer que no por fundadora dejó de ser una simple maestra pobre y humilde, y quedan muy mal sus opositores en vida, supuestos representantes de Dios en la tierra pero que hicieron quedar muy mal a su representado.
La madre Laura vivió en una época donde imperaban el machismo, el clasismo y el racismo.  Y ella era mujer, pobre, morena y quería a los indígenas… todo hacía prever que llevaría una vida aburrida, gris, miserable. Pero no, por encima de maltratos e injusticias supo encontrar un camino de luz, y descubrió su vocación que fue la de luchar por los indios colombianos, ser su hermana y amiga, salvar sus almas. Esta misión le arrancó lágrimas pero también alegrías y sobretodo la felicidad de saber que estaba cumpliendo la voluntad de Dios, pues Él se lo hizo saber con signos muy claros, !verdaderos milagros!
La autobiografía de la madre Laura Montoya es un documento que impacta por su sinceridad y por la grandeza de espíritu que se pone de presente  a través del testimonio de su vida.
La suya fue una época de violencia partidaria. De sectarismo donde el conflicto entre conservadores católicos y liberales ateos o anticlericales daba lugar a actos de intolerancia, guerra sucia y persecuciones  ante los cuales era difícil defenderse. La madre Laura fue perseguida por liberales como el señor Alfonso Castro, como presunta representante de la beatería y por el ultraconservador monseñor Builes, por mujer insubordinada…
Los puestos de trabajo se conseguían gracias a palancas y muchas veces por azar y conveniencia de alguno. Sucedían cosas tan folclóricas como que una chica de 16 años, la entonces señorita Laura Montoya, terminara de directora del manicomio de Medellín, cosa que sucedió hacia el año 1890. Por otra parte, me sorprendió el hecho de que una simple maestra como era ella, pudo hacerse oír en congreso a punta de telegramas pidiendo ayuda para la misión e incluso fue recibida por el presidente de la república doctor Carlos E. Restrepo.
Era difícil acercarse a los indígenas y enseñarles la ley de Dios, como pretendía Laura. Ellos  decían: Tu no enseñar a mí porque yo no tener alma… y con esto creían descorazonarla, pero ella más se empeñaba en demostrarles que si tenían alma y que eran queridos por Dios. Como los antiguos colonos y misioneros  lo habían hecho quedar tan mal, la misión de las hermanas era en primer lugar “hacer quedar bien a Dios” ante ellos. Para esto se acercaban  con humildad y respeto y no poniéndose por encima. Esto era inconcebible una sociedad que veía a los indígenas como animales.
Ellos, con razón,  tenían miedo de que los engañaran una vez más para masacrarlos y despojarlos de sus tierras … la madre Laura se dio cuenta de que no era con violencia y autoritarismo como se podría lograr que los indígenas abrazaran la fe, sino ganándose su amistad, generando confianza, dando testimonio de amor y servicio, poniéndose de su lado.
Se ve que era normal para ese entonces apropiarse de los triunfos de otros cuando esos otros eran unas pobres mujeres como las hermanas de la madre Laura. Ellas habían logrado, con un trabajo heroico y contra la oposición de la mayoría, establecer una misión en Daveiba. Al final fueron despojadas por los reverendos padres carmelitas.  Igualmente sufrieron la persecución del reverendo Siervo de Dios (¡) el obispo Builes por cuanto él deseaba fundar unas congregaciones misioneras “desde arriba” y para ello, las misioneras de la madre Laura, para ese entonces ya  queridas por los indígenas, le estorbaban.  Con engaños, este y otros prelados las traicionaron y manipularon. ¡Muchas veces ejercieron labor disociadora desde el confesionario! Fueron tantas las persecuciones  contra la pobre hermana que si su obra no hubiera sido de Dios con toda seguridad habría sucumbido y no hubiera hoy recibido ella el reconocimiento de santa. El obispo Builes, el mismo que declaró pecado el liberalismo, los bailes, que las mujeres usaran pantalones y montaran  a caballo a horcajadas, nunca la perdonó. Hoy debe estar revolcándose en su tumba al saber que ella fue quien terminó en los altares y él ha quedado ante el tribunal de la historia como un fanático y un neurótico.
Por algo la madre Laura no tuvo que luchar y fue para conseguir jóvenes que la siguieran. Continuamente niñas y jóvenes seguramente seducidas por su personalidad, por la pasión que la embargaba, querían sumarse a su congregación.  Me imagino que eso las atraía más que una vida mediocre y de sumisión, que era el destino de la mayoría de las mujeres casadas en esa época.
Su lema era: mi convento es la selva y la mula es mi celda. No fue amiga de ceremonias ni rituales. Encontró a Dios en la contemplación de la naturaleza.  El la premió con signos de su presencia haciendo que por su medio se lograran prodigios como la erradicación de una plaga de langostas y muchas curaciones.
¡Bendito sea Dios por la vida y obra de Santa Laura Montoya!


miércoles, 10 de abril de 2013

INTELECTUALES SIN TRABAJO


 

Hay muchos intelectuales sin trabajo y sin saber por qué.

Uno podría  tratar de  abrirse camino partiendo de cero, solo con sus ilusiones…lanzarse al vacío  esperando aprender a volar por el camino … y lo logra, o se estrella simplemente. Pero se necesita tener el corazón de un héroe.

También puede quedarse esperando un golpe de suerte, la lotería, un milagro…

De resto se trataría de conseguir un empleo.

No basta saber mucho o ser muy inteligente. Para conseguir un buen empleo, es necesario tener en cuenta que las empresas van por sus intereses. No contratarán a alguien a menos que estén seguros de que esta persona hará lo que ellas necesiten o quieren y no lo que a ellas les guste. Pero, alguien que haya estudiado una disciplina intelectual, generalmente ya en ese momento decidió que hace lo que le gusta a ella misma y no lo que le conviene en términos laborales que es lo que les gusta a otros,  o lo que otros necesitan…

Ahora, para conseguir lo que uno quiere, como por ejemplo, un empleo, es fundamental  proyectar una energía positiva. Conocerse a sí mismo y mantener un control sobre sus emociones de manera que siempre se proyecte una imagen de serenidad, optimismo, y amabilidad. Esta es la energía que atrae.

Es preferible mostrarse como alguien tolerante, modesto, de buen humor, dispuesto a aprender y a adaptarse, que como alguien superior.

La energía que repele, es la que proyecta negatividad, pesimismo, inseguridad…o soberbia y suficiencia.

En otros términos, la postura ante los otros debe ser la de yo estoy bien y los otros también están bien, no la de yo estoy bien y los demás están mal o la de yo estoy mal y los demás bien.

No importa tanto lo que uno sabe, los títulos ni nada de eso. Hay personas que solo dicen bobadas y sin embargo llegan muy lejos. Es que lo que no tienen en inteligencia o en intelectualidad o en lógica, lo tienen de sobra en inteligencia social y emocional.

Si bien la posición sana de entrada es yo estoy bien y los otros también, eso no significa que ni uno ni los otros tengamos que ser perfectos. Si uno es tolerante con los defectos de los demás y no se fustiga tampoco a sí mismo, seguramente recibirá esa misma comprensión y aceptación de los otros.

Si uno no es un genio en inteligencia emocional y social, debe comenzar por reconocerlo, porque las deficiencias se pueden manejar y se puede avanzar en el camino del éxito y la superación de problemas como la falta de dinero, el aislamiento social;  si uno reconoce que ahí está el problema.  Siempre se puede comenzar a trazar un camino para superar cualquier debilidad o falla. Se puede, pero es necesario partir de aceptar esta limitación y hacer un esfuerzo.

Todos tenemos la necesidad de integrarnos a la sociedad en el servicio a los demás, de hacer algo útil. Y de asegurar el dinero necesario para poder vivir dignamente atendiendo a necesidades básicas como el alimento, el vestido, la recreación, etc. Naturalmente si uno nació en una familia de plata, ya tiene asegurada su subsistencia y entonces puede darse el lujo de hacer lo que quiera, pero la mayoría tenemos que trabajar para poder vivir.

Una salida siempre es la profesión de maestro.

La labor del maestro tiene un impacto grandísimo en la sociedad y, ¿quienes mejor preparados que los intelectuales para asumir este compromiso? Además, siempre hay demanda de maestros sobre todo en ciudades y pueblos pequeños.

No es lo ideal, pero, no se puede cerrar la puerta a trabajos no calificados…Seguramente a quien ya está trabajando se le ofrecen más oportunidades de progreso que a quien se queda esperando por un trabajo mejor y sin hacer nada.

Lo que si habría que descartar es la actitud del avestruz: la negación.  O la tentación de echarle la culpa a cosas como el lugar donde estoy, la mala suerte, los otros…. eso no conduce a nada. Tenemos la obligación de hacer algo con el capital que se nos dio: la inteligencia, la salud, los conocimientos pocos o muchos, lo que sea.  Nuestra prioridad fundamental debería ser disfrutar la vida haciendo algo por nosotros mismos y por los demás.

Hablar con alguien de nuestros problemas es importante y es un desahogo, siempre y cuando no se convierta en la ocasión de reforzar nuestra convicción de que nada se puede hacer, o, en un intento desesperado por atraer un salvador … o alguien que nos solucione o tome las decisiones por nosotros. Es cierto que hablar con alguien nos puede ayudar a clarificar las situaciones que es el primer paso para encontrar una solución. Pero tenemos que preguntarnos primero si estamos dispuestos a aceptar en primer lugar que todo depende de nosotros y de nuestras propias decisiones y de nadie más.

La felicidad es el principal objetivo para cada momento de nuestras vidas, !para ya! , y no para un futuro inasible.  Pongamos todo sobre el tapete, busquemos la salida, rompamos esquemas, salgamos de círculos viciosos, ensayemos lo que habiamos descartado. No podemos quedarnos ahí mirando cómo se escapan los momentos preciosos de nuestra vida en cosas que no valen la pena como la amargura, la desesperanza, las quejas, la preocupación, el temor. Eso sería desperdiciar la vida, y recordemos, solo vivimos una vez.

 

sábado, 1 de diciembre de 2012

Concepto de energía


 

Todo el mundo habla de la energía como todo el mundo habla del amor, entes ambos de los cuales lo único claro es que existen, que son omnipresentes e importantísimos… pero nadie sabe qué cosa son exactamente. Peor aún, a veces parecen denominar cosas totalmente distintas y contradictorias.

Enfoquémonos por el momento en la energía.

Si nos atenemos a la física, lugar natural de este ente inmaterial, aunque paradójicamente la mayor parte de los entes inmateriales están mejor ubicados en el terreno de  la metafísica; diremos que la energía es “la capacidad de hacer trabajo” y, a su vez, trabajo es la medida del cambio energético en una interacción puramente mecánica. Esto no aclara mucho y es problemático porque ya que el calor también es energía, y no todo el calor puede transformarse en trabajo (segunda ley de la termodinámica),  entonces, ¿ese pedazo de energía que no puede transformarse en trabajo, también es energía que es la capacidad de hacer trabajo? No parece lógico.  

En todo caso la energía es “algo” definitivamente medible y cuantificable, que se transforma pero cuya suma total permanece constante en los cambios: se conserva.

Algunos simplemente opinan que:

“El hamiltoniano es el operador correspondiente a la energía total del sistema. Es por lo general denotado por H, también Ȟ o Ĥ. Su espectro es el juego de resultados posibles de la energía total de un sistema. Guarda una estrecha relación con la evolución del tiempo de un sistema.” Lo cual, por supuesto no nos aclara nada.

En todo caso Feynman, físico connotado y persona muy normal,  opinó que en realidad “nadie sabe lo que es la energía”, dando testimonio con esta declaración, de una humildad y sentido común a toda prueba, características por lo demás poco comunes en el gremio de los grandes físicos.

Bueno, pasando al tema de la sicología perruna y/o humana, César Millán, conocido “encantador de perros”, opina, y tiene razón, que el problema de las relaciones entre perros y humanos es el problema de la energía de ambos, particularmente de la energía del ser humano que debería ser el líder, pero a veces declina el dominio de la relación en a favor del perro. Y este termina mandando en la casa. Yo creo que esta es una gran verdad y se puede extrapolar al dominio de las relaciones entre humanos, padres e hijos, parejas, amigos… Si uno tiene una “mala energía”, nadie se le acerca. Si tiene una "buena energía", atrae, domina, genera bienestar. ¿Cómo podríamos definir la energía en este dominio? Tal vez es algo que generamos en el ambiente, una perturbación del espacio, un campo… ¿Será el alma? ¿El espíritu?...

Para la medicina oriental la interacción entre el elemento Yin, cuerpo y el elemento Yang, espíritu, da lugar a la manifestación de la energía que es lo que caracteriza a los organismos vivos. Esta energía se manifiesta como

vida y salud.

 Dentro de este sistema, la enfermedad es un desequilibrio de energía. Además, en el cuerpo hay canales energéticos que son susceptibles de bloquearse y desbloquearse por ejemplo con agujas o puntos de presión. Es el principio de la acupuntura.

En síntesis, la energía es algo inmaterial, pero no metafísico, puesto que la física se ocupa de ella. Es algo que tiene que ver con la acción, con el cambio, con la vida, puesto que la vida es cambio y evolución. Es algo que tiene que ver con nuestra vida, nuestra salud y nuestras relaciones.

La energía fluye. De adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro de nosotros. Pasa del hombre al perro, del perro al hombre, de unos a otros…y, se transforma y crea nuevas realidades…

Cuando me baño en las mañanas siento sobre mi piel el calor del sol capturado por la hojas de helechos hace 300 millones de años… y el sol entrando por la ventana ilumina el ambiente hace brillar granos de polvo y pequeños insectos familiares… todo cambia y nada cambia...

¿Cómo cuantificar todo esto?... Por lo pronto termino pues debo ocuparme de pagar el recibo de la energía…